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Hace 56 años nacía una línea de colectivos en el Partido de la Matanza. Precisamente el 28 de Febrero de 1965, a las 10 horas de la mañana, las autoridades máximas de la Empresa de Transporte Ideal San Justo, el Sr. Pablo Pio Nervi, presidente del Directorio y el Sr. Manuel Castiñeira, “Don Raul”, gerente, daban la orden de partida de las primeras 2 unidades de la línea 200, con el destello verde de la esperanza iluminando la Ruta 3 y el signo, “El pingüino del Camino, empezando a transitar una larga historia”.

Cuando las autoridades municipales de aquel entonces, encabezadas por su intendente, Don Isidro Bakirdjian, licitaron la línea 200, y Transporte Ideal San Justo adjudicataria, le dio forma, fue con el objetivo de urbanizar la zona Sud-Oeste del Partido de La Matanza, hasta entonces totalmente rural. He aquí aquella frase célebre que alguna vez pronunció uno de los mayores pioneros del transporte, “Don Raúl Castiñeira”, “Donde llega el transporte llega el crecimiento y la civilización”. Los hechos están a la vista, podemos decir con orgullo que los blancos del pingüino han sido fundamentales para lograr este objetivo.

Es con satisfacción que al recorrer la Ruta 3 a lo largo del Partido de La Matanza, observamos el crecimiento urbanístico, con múltiples barrios donde viven miles de personas que cuentan con la posibilidad de viajar a sus destinos, en modernas unidades y eficaz servicio que brinda nuestra empresa que cumple con uno de los principales roles e indispensables para el desarrollo y crecimiento de los pueblos.

Cuando la Línea 200-620 cumplió 29 años, quiso formar un nuevo hogar; fue así que en 1993 , por razones obvias se produce una escisión: a partir del día 1º de Enero de 1994, nace una nueva Empresa, a la que se le dio el nombre de Nuevo Ideal Sociedad Anónima.

Hace 27 años, cuando nos escindimos, contábamos con 120 unidades. A partir de que la línea 620 se transformó en una Empresa, ha sido notorio su crecimiento, tanto que el garaje de la calle Figueroa Alcorta, donde se trabajaba cómodo, en pocos años se tornó insuficiente: la playa cabecera de General Paz, principal distribuidora del servicio, también quedo sin lugar para hacer la espera reglamentaria.

La empresa iba renovando y agregando más unidades de mayor tamaño. Con sacrificio pero con gran acierto, se compró la propiedad de la esquina de Alicia Moreau de Justo y Naon, en Lomas del Mirador, construyendo una playa de espera para las unidades, oficina de control, lavadero semiautomático y oficinas administrativas. Y la playa de la colectora se transformó en una estación moderna de partida, con dársenas marcadas a cada ramal y lugar cómodo de espera para los pasajeros.

Lo mismo con el predio de cinco hectáreas y media, situado en el km 42 de la Ruta 3, construido de manera tal, que se estacionan las unidades y se retiran del lugar marcado para cada una, sin peligro de que se rocen o choquen y con los talleres de mantenimiento, isla de combustibles, etc. Todo construido ecológicamente moderno, para beneficio de la Empresa sin perjudicar el medio ambiente.

De las 120 unidades iniciales, hoy nuestra empresa cuenta con un material rodante afectado al transporte de pasajeros de 172 unidades en la línea comunal 620 y 32 en la línea provincial 382; un total de 204 colectivos, que cubren el trayecto desde General Paz a lo largo del Partido de La Matanza con destino a 14 ramales distintos, uniendo barrios y ciudades con frecuencias regulares, más los servicios locales de Virrey del Pino y Gonzalez Catan, denominados rondines.

Todo lo mencionado, hoy nos da grandes satisfacciones, pero también hemos vivido momentos muy preocupantes: basta recordar la crisis socio-económica que se vivió en los años 2000 al 2004, cuando parecía que todo el esfuerzo estaba perdido. Hay que destacar que, con o sin ganas se mantuvo la calma y la unión de todos, desafiando a la adversidad y teniendo en cuenta casi como un eslogan, que no hay que darse por vencido, aún vencido; podemos decir que hemos vencido.

A todos los socios en general, que tuvieron la valentía para tomar la decisión de enfrentar una escisión y han permanecido fieles confiando y apoyando la gestión de quienes le ha tocado por etapas, dirigir los destinos de la Empresa. A los que Dios ha llamado para otro lugar, a todos, simplemente gracias.